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Obtener el certificado energético

Pensando en el futuro y en que la eficiencia energética sea un hecho, el gobierno instauró unos años atrás una ley que determina la obligatoriedad de obtener un certificado energético a la hora de vender o alquilar un inmueble. Esta ley, publicada en el BOE bajo Real Decreto y vigente desde el cinco de abril de dos mil trece, aprueba el procedimiento básico para obtener dicha certificación.

La intención del gobierno es propulsar el país hacia un futuro más eficiente en materia de energía y consumo particular. En línea con otros países de la Unión Europea que cumplían desde el año dos mil dos con la Directiva 2002/91/EC que establecía el marco legal para determinar el rendimiento energético que ofrecían todos los edificios. Se estableció entonces la obligatoriedad de proporcionar un certificado de eficiencia energética a los propietarios o inquilinos de la vivienda.

En el momento de adquirir una vivienda, sea en propiedad como alquiler, es importante conocer la energía que se consume en dicha vivienda. Los costes asociados a ese consumo, pueden variar notablemente en función de la eficiencia que presente una residencia.

Hablando con los profesionales de Prada Ingenieros, hemos podido saber de primera mano, que la mejor manera de conocer esos costes, es contando con el consiguiente certificado de eficiencia energética. Del mismo modo, que adquirir los electrodomésticos con una eficiencia superior.

Por tanto, el certificado energético, es un documento que acredita al inquilino o propietario, el nivel de eficiencia energética con el que cuenta una vivienda en particular. La clasificación se determina en un rango de letras y colores, que van desde la A hasta la G. Todos hemos visto las pegatinas que muestran los electrodomésticos y anuncian al comprador la eficiencia energética de los mismos. De este modo, una eficiencia energética con grado G en rojo, indica que la ineficiencia es mayor que en una vivienda (o electrodoméstico) con eficiencia energética de grado A, en verde. Es decir, los aparatos o viviendas que cuenten con una letra A, son los más eficientes.

Información que proporciona el certificado energético

Otorgar un certificado energético tanto a una vivienda como a un electrodoméstico, proporciona a comprador o arrendatario una clara idea de lo que puede suponer mantener la vivienda caliente (o fresca en verano) e iluminada. Igualmente, el certificado informa de la cantidad de emisiones de CO2 que emite la casa.

Los parámetros y la información que ofrece el certificado, vienen determinados por el Decreto. Este define los requisitos que son necesarios para obtenerlo. Con este informe detallado, el posible comprador o inquilino, obtiene una idea de los gastos y puede decidir mejor si la transacción le beneficia.

Dentro del certificado deben aparecer las siguientes informaciones:

  • Identificación del edificio o las viviendas individuales del mismo que se están certificando.

  • Detalle descriptivo de las acciones llevadas a cabo por el técnico para otorgar la acreditación.

  • Descripción de las características técnicas con las que cuenta el edificio o vivienda en cuestión de eficiencia energética: asilamiento, instalaciones, condiciones normales de funcionamiento, confort térmico, iluminación, calidad del aire, etc.

  • Clasificación energética con la que cuenta el edificio, expresada con la etiqueta de eficiencia energética.

  • Una serie de recomendaciones que proporcionan al inquilino o propietario, las posibles mejoras que pueden llevarse a cabo para optimizar la eficiencia energética en los casos de certificación B o C. En los casos de certificación inferior D, E, F y G, las recomendaciones serán para subir dos niveles la certificación.

Todos estos datos relativos a las viviendas son de obligada presentación siempre que se pretenda, como ya hemos mencionado, vender o alquilar la vivienda.

Este certificado es exigible tanto a las viviendas de nueva construcción como a las que se ponen a la venta o alquiler aunque sean antiguas. El vendedor o arrendador, deben poner el certificado a disposición del comprador o arrendatario antes de iniciar los trámites de alquiler o compra.

No obstante, existen algunos tipos de vivienda o edificaciones que se mantienen exentos en cuestión de certificación energética. Conviene por lo tanto tener en cuenta este factor.

Aquellos edificios donde las viviendas o unidades familiares posean una superficie útil que no supere los cincuenta metros cuadrados, no están obligados a presentar la certificación ni solicitarla. En el caso de edificios o viviendas, destinadas a un uso inferior a cuatro meses anuales o por un tiempo limitado que no supere un consumo superior al veinticinco por cien de energía, tampoco necesitan la certificación. En cambio, deben proporcionar una declaración responsable de que el alquiler o el uso se realiza por un corto plazo.

Obtención del certificado energético

Solicitar un certificado de eficiencia energética no es pasar un examen. Tan solo es acreditar el gasto energético que supone habitar la vivienda. El trámite es bastante sencillo y para ello, solo hay que contactar con un certificador autorizado. Las Comunidades Autónomas proporcionan listas de sus colaboradores acreditados. En su defecto o por voluntad propia, puedes contactar con el Colegio Profesional de Arquitectos y Aparejadores de la ciudad en la que residas.

Es muy importante que la persona que vaya a realizar la certificación, cuente con la acreditación propia correspondiente. Cabe asegurarse bien de este detalle en el caso de contactar directamente con alguna otra entidad o empresa que realice los trámites.

Una vez elegido el profesional, contactar con él para pedir un presupuesto y obtener una cita en la que acuda a tu vivienda, es fácil. El técnico se encargará de hacer la inspección correspondiente y recabar toda la información pertinente: administrativa, de ubicación, catastro, facturas existentes para hacerse una idea general del consumo, etc.

Con toda esta información, lo siguiente es llevar a cabo una auditoria en la misma vivienda. Durante la inspección y revisión de la vivienda, obtendrá la información necesaria para proporcionar el certificado. En esa inspección tendrá en cuenta los factores y características físicas de la vivienda que vienen siendo la orientación, exposición al exterior, instalación de puertas y ventanas, cargas mecánicas, de agua y electricidad.

Todos estos datos son volcados por el propio técnico, en un programa informático autorizado por el mismo Ministerio de Industria. Este sistema está capacitado para realizar los cálculos que determinen el gasto energético de la vivienda.

El resultado obtenido a través del programa dará como resultado el correspondiente informe energético que acredite el nivel de eficiencia energética que posee. El certificado debe ser registrado para que la Administración Autónoma Local lo valide. Se entregará una copia original del certificado obtenido, junto al informe y las recomendaciones correspondientes de mejora si procede.

Los costes de un certificado energético varían en función de las dimensiones de la vivienda. Con independencia de este factor, no se trata de un trámite con elevado coste. La durabilidad del certificado es de diez años y el no poseerlo a la hora de alquilar o vender la vivienda, tiene carácter sancionador.

Para obtenerlo tampoco hay que esperar. Tras la visita del técnico y la correspondiente inspección, en unas cuarenta y ocho horas, el certificado será entregado al peticionario. Como ya hemos comentado, hay que cerciorarse de que lo realice un técnico acreditado y el certificado que nos entregue, este validado por las administraciones competentes.

Dado que obtener un certificado energético es obligatorio y conseguirlo es bastante sencillo, no merece la pena arriesgarse a una sanción. A fin de cuentas, no se trata, como ya decíamos, de un examen. Tan solo consiste en catalogar la eficiencia energética de una vivienda y si procede, realizar las mejoras pertinentes para que el gasto disminuya.

La certificación en sí, no obliga siquiera a realizar esas mejoras. Simplemente, las recomienda. Por lo tanto, conviene tener uno, incluso si no vas a vender la vivienda, para conocer el consumo que va a suponer y procurar, ser mas eficientes.

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